sábado, febrero 28, 2009

Y entonces desperté

Dormir. Soñar. Despertar. Sentir que ya lo viviste. Déjà vu. Pero no recuerdo el sueño ni creo haber visto o vivido esto antes. Entonces no es un Déjà vu.

Pero muchos días antes me he despertado con la tonada de una canción, con unas palabras de las lyrics: my world below. Y me da de vueltas la tonada en la cabeza, me suena en los oídos el timbre particular del vocalista. Pero no consigo recordar el nombre de la rola ni el nombre del grupo ni alguna otra parte de las lyrics. Es triste que se mueran las neuronas y uno no se de cuenta de que ya no están hasta que intenta recordar, justamente, el bit de información que ella guardaba. Debería de existir algún mecanismo que te anunciara que es tiempo de respaldar tal o cual información en alguna neurona o en algún conjunto de ellas, algo así como un desfragmentador de disco. ¡Pero por favor que no lo haga microsoft!

Semanas después, despierto y logro ajustar la línea entera: To see my world below.
Luego, un poco de papaya y melón después, en el desayuno, mi cerebro washa-washae algo y escupe: is the world i know.
Googleo: is the world i know+lyrics

Recover complete.

4:15 a.m.

4:15, a[antes].[del] [a]m.[anecer].

Al fin he terminado los análisis que atañen a mi trabajo para salir de la universidad. Es increible, uno es niño y sueña con entrar a la universidad, llega al inicio de la adolescencia y sigue queriéndolo, termina uno la prepa y lo ve como un logro. Pero apenas comienza uno el primer semestre, cuatrimestre o trimestre, ya quiere uno salir y así se pasa el tiempo: queriendo salir de la universidad, ansiando terminar. Pasamos ¿qué? ¿6, 9, 12 años queriendo entrar? y después de tanta espera queremos salir lo más rápido posible. Así es esto.

Y ¿Después?



jueves, febrero 26, 2009

Café para niños

Hace tiempo, cuando entraba a la escuela en horas muy indecentes e inhumanas, a eso de las siete de la mañana -debía despertarme desde las cinco de la mañana para llegar a tiempo-, solía beber bastante café. Bebía el clásico americano por la noche para poder resistir hasta la una o dos de la mañana despierto haciendo tarea, luego bebía uno o dos expressos antes de entrar a clase para poder mantenerme despierto y pasar la delgada línea que separa la lucidez del sueño o viceversa. Así llegaba a las once de la mañana. Pero luego, después de un par de semestres de mucho café y comidas a deshoras y comer mucho picante, el estomago comenzó a resentir la combinación mortal. Decidí bajarle al consumo de todos los irritantes, modificar -establecer- mis horarios de comida y respetarlos. Todo con tal de no terminar con una gastritis marca diablo y dejar que el cuerpo se recuperara por si sólo. Creo en los médicos y la medicina, pero también creo que si le das lo correcto y el tiempo necesario, si el mal aún no esta en etapa crítica, el mismo cuerpo lo elimina.

Por ese tiempo también solía decir que el café con azucar era para los niños, que el café debía saborearse así, al natural. Creo que era porque me parecía una aberración endulzar un expresso o un turco. Y aún creo que el café debe de degustarse sólo: amargo cual es. Debo de decir que ahora no lo creo del todo. Le he tomado gusto al capuchino dulzón, con dos o tres de azucar; al café latte; al que le ponen crema irlandesa... en fin. Confiezo que no soy un gran catador de café. Creo que Piroclasto podría dar una mejor orientación sobre cómo degustar, cómo elegir y cómo saborear un buen café. Yo soy poco menos que un aficionado. Sólo soy un bebedor de café más.

El punto es que hoy me preparé una jarra de café para llegar a estas horas sin bostezar y la cafeina ha hecho maravillas. Le he puesto dos de azucar a cada taza. Decidí que no privaría a mi cuerpo y mi cerebro de las calorias. Confiezo que le sume un gran pedazo de un cocol de nuez buenisimo. Y heme aquí: lúcido y con energía.
No sé si dormiré. Además de que no he terminado y he quedado de entregar a las once de la mañana de hoy, -jueves veintiseis de febrero de dos mil nueve -un primer borrador de la tesis que me ocupa, debo de llevar a mi hermana a su escuela a eso de las seis de la mañana, es decir, en un par de horas. ¿Dormir o no dormir? Si bien la cafeina me ayuda a no dormirme, tampoco soy extremista como muchos, más bien es eso, una ayuda que a mi fuerza de voluntad a seguir despierto, mas no un impedimento para que no me duerma apenas toque la almohada, creo que en eso he sido afortunado. Tengo sueño, no lo niego, pero es más tolerable con un poco de cafeina.

Whatever (mmm... se escribe así? ¡Chal! Ya comenzaron las dudas ortografico-gramaticales y lo peor es que no son en español), (una visita rápida a dictionary.com me ha dado claridad, parece ser que estoy bien).

En mi caso es... Coffe and The Last University Homework pero creo que es más divertida la versión de Blur que incluye el cielo de los tetrapak.


Extraño el café franciscano que por una módica cuota te daban en la oficina de Manolo.
Creo que por hoy le hubiera puesto unos cuatro cubitos de azucar, esos... eran la neta: Un café con... tres centimetros cúbicos de azucar por favor!

martes, febrero 24, 2009

02:17 a.m.

Se me secó el cerebro. Iba muy bien. De repente no sé que pasó. Se me secó. Luego, después de un rato de desconección, cuando volví a aterrizar, me econtré con Paula Cole sonando desde la Mac con Feelin love y no me resistí la tentación de postearla, obvio haciendo alusión de las veces con las que me he econtrado enmarcado por esta canción, pero eso no pasará esta madrugada y no se si pase proximamente. Lo cierto es que se me atravesó Sara, Sara McLachlan. E igual esta canción es un lugar común, igual ya es un cliche, no lo sé. Pero es la rola de la madrugada, por el simple y sencillo hecho de haberse atrevesado.

sábado, febrero 21, 2009

La vida en tres ruedas

El triciclo no era mío. Se lo habían comprado a mi hermano el Bibis. Yo. como era más grande recibí un poderoso bolido de cuatro llantas en un rojo flamante: mí avalancha.

Sin embargo, el triciclo era el triciclo. Jl y yo le echabamos cambio al bibis, tomabamos su triciclo y nos poniamos a empujarnos tratando de agarrar la máxima aceleración, en otras palabras: le metíamos el turbo.

No entraré en más detalles, son muchas historias entre JL, El Bibis y yo relacionadas con el triciclo y la avalancha. Todas relacionadas con ir cada vez más rápido y dar derrapones sin volcar.

Nunca se me ocurrió investigar los origenes del triciclo ni la historia del apache que les daba el super poder para que duraran y duraran y duraran.

Pero ahora he sido testigo de una gran revelación que todo el mundo -el reducido mundo de los lectores de éste blog- debe de saber.

martes, febrero 17, 2009

Llegaron los tiempos electorales


Así es éste país. Una lindura. Una eterna fiesta. Una eterna elección y un eterno incumplimiento. Quizá todo comienza cuando los reyes magos no le pueden traer al niño lo que pidió. Luego, algunos de esos niños llegan a ser "políticos" -en el sentido peyorativo de la palabra- y entonces dicen: por qué tengo que dar lo que me piden si a mi no me lo daban.
Es sólo una teoría de muchas. Puede ser.

Hoy por la mañana, mientras disfrutba de un té verde con un poco de miel, sonó el timbre. Mi madre ya iba camino a la puerta pero la detuve y fui yo. Era una mujer que venía de parte del Gobierno del Distrito Federal, me saludó, se presentó y comenzó a explicarme el motivo de su visita.

Resulta que el Gobierno está poniendo en marcha un programa llamado "Ángel" el cual es un programa de atención médica y entrega de medicamentos gratuitos a domicilio. Se supone que si padeces una enfermedad aguda o crónica que no te permita ir al médico, el médico irá a tu domicilio y luego te dará tus medicinas en casa el primer y segundo mes, al tercero hay que ir por ellas al centro de salud.
El dichoso programa también va a hacer entrega mensual de la canasta nutricional durante el control del embarazo a toda mujer que así lo requiera, además de darle orientación, atención del parto, apoyo integral al recien nacido y planificación familiar.

Todas muy buenas intenciones. Bravo.

Lo malo del asunto es que se da en temporada electoral, todo esto lo podemos tomar como una precampaña, al igual que los spots y anuncios que anda colocando el PAN por toda la ciudad.

Todo esto es para comprar votos, al igual que lo fueron los recientes vales de trescientos pesos que entrego liconsa. ¿Quién da más senores?

Lo triste es que la gran mayoría de la gente no ve esto. Como hemos crecido en un ambiente paternalista, mientras más nos den mejor. Pero, en este caso, no cuestionamos por qué si el Gobierno va a gastar millones de pesos en dar consultas y medicinas a domicilio, no inyecta bien esos millones en el deficiente sistema de salud pública, a ese que cuando vas no hay medicamentos o no fue el médico a dar consulta o los que hay no se dan abasto con la cantidad de pacientes.

Es triste ver los métodos que siguen empleando para ganar votos.

La chica que me visito me conto -la interrogué un poco para fines ilustrativos- que esa labor de andar levantando el padrón para saber a quienes le van a dar ayuda es extralaboral, es decir, lo hacen en horas hábiles y no les pagan por ello. En otras palabras, Marcelito está poniendo a trabajar al aparato burocrático del Gobierno en su favor. Primero se gana a los votantes, hace presencia con esos programas de "alto impacto", posiciona a su partido y a sus candidatos en estas elecciones intermedias, pinta de amarillo la mayoría de las cámaras y luego... ya está en el camino para el 2012. Segundo, hace uso de los recursos público, claro, dice que esto es un programa social que no es proselitismo y la manga del muerto, pero hay quienes somos un poco paranóicos y vemos moros con trinchete detrás de cada "buena intención". Lo cierto, es que si el Gobierno hiciera bien su labor, no habría necesidad de estos programas populacheros que al final de todo serán cancelados y olvidados una vez que cumplan el proposito de ganarles los suficientes votos en las próximas elecciones.

Este es un ejemplo del PRD, del PAN... hay se los dejo con los spots y los espectaculares que han comenzado a verse por doquier.

Esa política, no me gusta.

viernes, febrero 13, 2009

Patrocinio

¿Será que Adidas patrocina a Fidel Castro?




Alguien aclareme algo: ¿Si Castro dice estar peleado con el modelo capitalista, por qué el usa artículos de consumo capitalista? ...igual mi percepción y/o mi intrepretación están mal...

PLAYMOBIL

OaW! Así es como imaginaba las batallas de niño entre Playmobiles, claro... con los que yo tenía! ¿Se imaginan tener ese ejercito? Bueno, pronto lo tendré, ¡el niño creció! Lo malo es que ahora te das cuenta de lo que cuesta tenerlos, antes bastaba con decirle a papá y esperar unos días.


Y por aquello de las historias descabelladas con Playmobil

Y entonces crecí...

Crecer es algo que no se puede evitar a menos que seas un personaje de F. Scott Fitzgerald. Pero el punto de hoy no es crecer. Sino más bien de lo que hacemos mientras crecemos, especialmente hoy pienso en los juguetes. A mi me gustaban -me gustan- mucho los Playmobil. No tenías muchos, pero la comisaría, el Sheriff y un par de muñequitos más bastaban para armar fabulosas historias, fantasticas historias. Era el viejo oeste, pero de la nada, viajando en el tiempo, podia aparecerse un helicoptero de la cruz roja con paramédicos abordo o un avión supersónico -ese era de los G.I. Joe- comandado por otro par de playmobil. Y si la comisaría quedaba destruida en los ataques estaba la grua -de playmobil, para reconstruirla. Luego a los juegos se sumaron indios, buzos, un yate, una isla, un barco pirata, un barco con soldados de la reina que combatian a los piratas, un naufrago, un castillo con caballeros medievales, un motociclista, un par de bomberos re-encontrados en una caja vieja de juguetes y muchos otros más que ahora no recuerdo, pero la historia del juego siempre era muy descabellada, ibamos de una época a otras con sólo cambiar de jugar del jardín a la pileta de mi mamá o a veces sólo bastaba cruzar de la zona del columpio a la zona de pasto.

Ahora soy un poco mayor... ¡PERO ME SIGUEN GUSTANDO LOS PLAYMOBIL! Ya no juego mucho con ellos, de vez en cuando los desempolvo. Ya no los presto, mis primitos hicieron estragos con los mástiles y la proa. El castillo está en su caja y la isla ahora está varada en un librero. Me siguen gustando los Playmobil, pero ahora son como "artículos de lujo", digo, además de que desde que se quemó la bodega de Mattel comenzó su escasez y ahora no son juguetes digamos "baratos". Apenas vi un barco petrolero que me quitó el aliento, y junto con él había un remolcador y una grua para descargar en el puerto, de aquellos que son en forma de U invertida y que caminan sobre un par de lineas y hasta un minisubmarino motorizado y con luz al frente, en verdad creo que todos los que somos fans de los Playmobil y aprovechando que estamos en un país en el que se le ponen altares hasta a las manchas de agua con oxido que toman la forma caprichosa de la silueta de la virgen, bien podríamos hacerle un altar a Hans Beck y pedir que el vaticano lo canonice so pretexto de hacer el milagro de pintar sonrisas en millones de rostros infantiles con sus juguetes y de iluminar la imaginación de otros tantos.

Benditos Playmobil, ¿Qué hubiera sido de mi infancia sin ellos? Bueno... no fueron mis únicos juguetes, pero si unos muy importantes, los otros que eran grandes, eran los de manufactura casera, como los lanza-corcholatas o los globos cortados y sujetos a una ruedita de diurex para lanzar piedritas u otros objetos y armar unas guerritas de lujo!

!Ah que tiempos aquellos en los que sólo nos preocupaba no regresar a casa con la ropa rota o manchada de forma permanente!

Descanse en paz Hans Beck (6 May 1929 – 30 January 2009).

miércoles, febrero 11, 2009

Left Luggage o Nunca te vayas sin decir te quiero

Nota inicial: Si no han visto la película... no me hago responsable si digo algo relevante que le quite sabor.

No he visto muchas películas, de hecho he visto muy pocas, no tantas como quisiera. Tengo en la mente una lista interminable de películas que desearía ver. Y no las veo no por que no quiera, sino simplemente porque luego no alcanza el tiempo y en ocasiones -si se trata de ir a rentarlas- el dinero. Digo, hoy ir al blockbuster seguro son unos ¿36? pesos la renta más barata, y del cine... bueno, últimamente no he tenido mucho tiempo y, a veces, tampoco dinero. Además de que corro con la maldita suerte de que el de atrás siempre sea un idiota que no apaga su celular, que patea mi asiento o que no deja de platicar con su acompañante. La penúltima vez que fui al cine terminé vaciándole mi refresco en su zapato porque no se callaba por más que se lo pedí, así que discretamente la vacie el refresco y luego me moví de lugar, terminó encabronado cuando al final, ya que estaba un poco seco el refresco que tire -obvio no tire mucho- se andaba pegando por el pasillo. La última vez opté por sentarme una fila arriba de la de mi acompañante, justo detras de ella, y puse un abrigo apartando un lugar a mi derecha y otro a mi izquierda. Ella, una fila abajo de mi, hizo lo mismo. Cuando comenzó la película me cambie junto a ella y asunto arreglado. Las peripecias que hay que hacer por culpa de la gente inconsiente, si va a platicar que se vaya a un café o se quede en casa.

Al punto.

De las pocas películas que he visto y que me han dejado buen sabor de boca, ésta me saco la lagrima. La ví cuando recién salio y luego la he visto varias veces más. Hoy sólo alcancé a ver el final, pero eso bastó para reavivar los sentimiento que me provoco, que me ha provocado una y otra y otra vez. El mensaje, a primera vista muy simple y sencillo, creo que se va complicando cuando lo comenzamos a sentir. Pero la cosa e sencilla después de todo: sólo hay que decirle a la gente que queremos que la queremos en cada oportunidad que tengamos, ¿qué tal si un día salimos y ya no regresamos? Triste, pero muy cierto. Quizá suena a cliche barato, pero creo y siento que es cierto. Al menos a mi me gusta decirle a Roque (mi perro) que lo quiero cada que salgo de casa. Digo, es el último que me ve salir. Previo ya se lo dije a mi mamá y a quienes estén en la casa, quizá no de palabra, pero a mi madre le doy un beso, a mi hermano o mi hermana les doy unos zapes, a Nena (es la nena de Roque, mi perrita) le jalo las orejas, a mi padre un palmada en la espalda... en fin! ¡Cosas por el estilo! El chiste es hacer sentir a los demás que los quieres.

Quisiera decir que le pasa al final a Simcha Kalman, el niño que mueve a la historia junto a su niñera Chaja, pero me sobra corazón para ser tan ojete y arruinarle, a quien no la haya visto, el gusto de verla.

Contrario a eso, y a reserva de que sea o no su verdadero nombre, existe un Simcha Kalman en el hi5, no creo que sea como el niño pelirojo de la historia, pero al menos es su homonimo en la red. Ver a Simcha Kalman

martes, febrero 10, 2009

Hace tiempo...

Hace tiempo que no me paro por aquí. No por que no quiera. Quiero. No por que no pueda. Puedo. Es solo que... sucede que sigo varios blogs que me parecen interesantes y cada entro comienzo por revizar que hay de nuevo, tarea que seguramente me lleva por ahí de unos cuarenta minutos, provechosos e ilustrativos cuarenta minutos. Esto parece un deja vu o ya escribí antes al respecto? ¡Qué más da! El punto es que decidí no pararme por aquí a causa del Ethos, la proxémica y el spot político. Hace algunos meses se me ocurrió hacer algo juntando esos tres elementos, para terminar cursos, cualquier cosa, pensaba en ese momento. Había leido sobre ellos y me parecian interesantes, simples de aplicar y dociles para ponerlos junto al spot político y sacar algo. Y de hecho creo que así son. Pero mi obsesividad compulsiva me ha llevado a adentrarme más y más dentro de esas aguas que, después de la playa, se van haciendo un mar oscuro y poco explorado. Aún no sé a dónde voy a ir a parar, si encuentre la tabla adecuada de salvación, una lancha abandonada, un salvavidad o si termine hundiendome en ellas y, de ser así hay dos posibilidades: la primera es que me hunda porque no he sabido nadar en ellas y la segunda porque he encontrado el equipo adecuado de buceo para sumergirme hasta llegar donde me alcance la visibilidad -llamada entendimiento en este caso-.

Entonces (me gusta más en ingles: So...)... ahora me retiro a seguir explorando los territorios del Ethos, la proxémica y el spot político.

P.d.

Gracias a todos quienes me han dejado comentarios y que no he contestado, los he leido en la bandeja del correo. En verdad, gracias. Proximamente todo esto volverá a la normalidad, cualquier cosa que eso signifique (adoro esa última frase! Neta.).

lunes, enero 19, 2009

Adios a las ventanitas



Voy a comprar una computadora, fue lo que dijo mi padre un día, allá por finales de los años ochenta. Luego, un día de 1988 llegó con una flamante computadora a la cual yo no le veía gran cosa. Era una televisión en la que no podía ver caricaturas y la cual tenías que operar desde una caja insertándole un disco de 5 1/4. Luego descubriría que había juegos y la computadora comenzó a ser divertida. Para ese tiempo creo que era muy avanzada. Tenía un fabuloso disco duro de unos 4 megas, una bahía de floppy, creo que utilizaba MS-DOs, y lo que si recuerdo con certeza era que usaba un programa llamado ChiWriter para escribir mis tareas escolares. Mi señor padre no se olvido de la impresora. Le podías poner hojas de una en una o de las que venías en rollo con guías que se insertaban en unos engranes... como las de los recibos que aún suelen dar en algunos bancos que les desprenden las orillas con agujeritos. Ahora sé que esa compuradora usaba un chip intel 8086. Esa fue mi primer computadora, la que use para entregar tareas elegantes en la primaria sin tener que repetir toda una cuartilla por un error de dedo, bastaba con que abriera mi archivo, corrigiera y volviera a imprimir en la fabulosa impresora de matriz de punto.
Y sirvió por muchos años más. No había internet, lo más que pedían en la secundaria lo podía hacer con el ChiWriter y podía jugar AlleyCat y DigDug.
Luego llegó la prepa. Windows95 pegaba con fuerza y yo no conocía Macintosh.
Tocó cambio de PC.
Más tardó en llegar que lo que me tardé en desconfigurarla. En consecuencia vinieron las llamadas a los amigos que sabían más que yo y comenzar a descubrir el modo a prueba de fallos, el bootear desde otra unidad que no fuera C, el presionar la tecla mágica cuando aparecía en simbolo de Windows, ..., etcetera.
Llegamos al paso 2: abrirla. Instalarle más memoria, cambiarle el disco duro, descubrir que si no esta bien puesta la memoria RAM se trababa o no arrancaba. Muchos detalles. También hubo que cambiarla. Se le quemo la Motherboard. Nunca supe el por qué. Como tenía garantía, no pregunté, me dieron una nueva y ya.
Como no tenía Office ni nada, hubo que adentrarse en el mundo de la piratería. Office 97, lo recuerdo bien. El abrirla se volvió cosa de rutina. Cambio de disco duro, más memoria RAM, cambiar la unidad de cd por uno mejor, luego -cuando hubo quemadores- cambiar el cd por un quemador, instalar Windows98 en vez de 95. Nunca le puse Windows2000 o Millenium, no me atraían, además... el 98 ya estaba estable. ¿Para que moverle si no necesitaba más? Pasó el tiempo y le saqué el mayor jugo posible la pc con windows y un día me animé a hacer una partición e instalar RedHad. Era la maravilla. Pero hubo protestas por parte de los demás usuarios caseros y, como era pc familiar, opté por quitarlo. Después, justo cuando estaba pensando en que era hora de actualizar el equipo de computo por nuevo, hubo un concurso de cuento en la facultad y de premio estaban dando computadoras -yo no lo sabía a ciencia cierta, era sólo un rumor más de radiopasillo-. Concursé y gané. Con un cuento que meses más tarde sería desecho en un taller de cuento por escritores más habiles que quien escribe estas líneas. Concluí entonces que el tuerto le había ganado a los ciegos y se había ido a casa con una fabulosa Dell Optiplex280. La vida ahora era en XP.
La vida jugó sus cartas y cambié de rumbos. Ya ansiaba una Mac. Y ahora los rumbos que tomaba era un buen pretexto.
Todo evoluciona, todo cambia, hay cosas que uno debe dejar ir y eso justamente es lo que pasa en esta historia. He probado otras mieles y le digo adios por completo a las ventanitas. Bye bye Windows.
Comencé con un 8086 de intel... ahora he llegado al Core 2 Duo.




P.d.
Gracias a Steve Jobs

P.d.2
Por qué IBM le habrá dejado el camino libre a Intel?... el PowerPc me gusta.

sábado, enero 17, 2009

Doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo...

Doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo
Doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo
Doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo
Doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo
(doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo)
(doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo)
(doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo)
(doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo)
(doo)

Me encanta ese estribillo. Si alguien aún no lo reconoce aguante un poco y espere a que lleguemos a la parte del video.

En realidad, cuando conocí ésta rola no tenía ni -ponga la palabra que guste- idea de lo que decía, sólo me gustaba por lo pegajoso del estribillo. La escuchaba y me imaginaba a alguien caminando por la calle viendo hacia todos lados pero sin prestar atención a nada, sólo caminando y con todos volteando a verlo. Lo ponía en época: los años setenta. Lo vestía: camisa psicodélica, pantalones un poco acampanados -de los que yo jamás usaría-, zapatos con un poco de plataforma y peinado a la moda. Es más, me imaginaba tomandolo con una grua desde lo alto, primero en top shot y luego haciendo un travelling hasta terminar con la cámara frente al sujeto haciendo un medium shot. Cosas que uno imagina cuando escucha la música y sólo se deja llevar por el ritmo sin conocer lo que dice la canción en realidad. Años después descubrí la historia que contaba la canción. Luego, esta semana, el lunes pasado, me desperté con la tonadita y he andado dododeandola todos estos días. Así llegamos a hoy. Estuve buscando la página en la que hace años encontré el por qué de la rola, pero no la encontré. Sabía ya a grandes rasgos que hablaba de personajes peculiares, pero jamás me aprendí los nombres, sólo recordaba el por qué de Joe.
Encontré este post que habla del background de la rola, es muy similar a lo que leí en primera instancia. Correcciones, objeciones y demás aclaraciones serán bienvenidas.

Quién es quién en 'Walk on the wild side', de Lou Reed

Y ahora...

sábado, enero 10, 2009

Algo tiene esta rola...

No sé que tenga, algo tiene que me gusta y que hace que cuando la escucho la pueda repetir una y otra y otra y otra vez sin cansarme. Por puro placer.

Gazapo

Prologo

Me gusta ir a los cafesitos. Ir con los amigos(as), comenzar por un café y terminar con unas cervezas. Pero hoy no fue un buen día. En el primer café, el de siempre, no nos atendieron, le dieron mesa a un par que llegaron después de Charo y yo y eso nos molestó. Charo reclamo y el mesero le dijo ni modo (y luego no quieren que quiebren sus locales). Decidimos cambiar de lugar. Luego en el café no había café, la limonada sabía a todo menos a limonada y la michelada sabía a pura cerveza con tajín (y luego se preguntan por qué la gente deja de ir). Para colmo me quedé esperando una malteada que jamás llegó. A pedir la cuenta e ir a otro lugar. La charla comenzaba a ponerse buena. Ita ya había llegado con nosotros desde hacía rato. Cuarenta y nueve pesos, sin propina. Pagué, ya estaba de mal humor, tenía hambre y el cuernito estaba como suela de zapato y ni que decir de las bebidas. Maldad, saque uno de quinientos y pagué. ¿No tienes cambio? ¿Uno de a cien? -previamente le dije a las chicas que por nada del mundo sacaran dinero, que iba la mia, una pequeña, pero iba. El mesero preguntó si me podía esperar veinte minutos, ¿esperar?, ¿sin comida y sin bebidas? Claro que podía, pero no quería. Dijo que no había cobrado ni una cuenta, ese no era mi problema, de hecho no debí haber pagado nada por la mala comida, pero hacer pleitos de ese tipo no es lo mio. Creo que hasta rompió una alcancía pero tuve mi cambio en cinco minutos. Cuando se quiere se puede ¿a poco no? Cerca había otro café, pero no quise seguir con experimentos. Terminamos en el Sanborns. Ya saben lo que dicen: más vale malo por conocido que bueno por conocer.
Fin de prologo.

Me gustan los Sanborns. No sé que tan bueno sea su café, pero algo tiene que me gusta. En ellos he pasado grandes ratos y por muchos estados de ánimo. Pero ahora eso no importa.
Me gustan los Sanborns. Me recuerdan cierto episodio del ir y venir de Menelao y compañia. Me hacen pensar en la cantidad de historias que aquellas tiendas-restaurantes traen a cuestas. Me imagino que las mias seguro se quedan cortas ante muchas otras. Por ejemplo aquella en la que un empleado rencoroso entro a robar junto con un grupo de secuaces y el robo terminó en secuestro de comenzales y meseras y personal de la tienda. Seguro hay muchas historias en cada uno de esos locales. Seguro hay muchas que han iniciado con un café en el restaurante o con una cita concertada en el área de revistas. Pero ninguna como Gazapo, que cada que la leo hace que encuentre un pedacito de mi en alguna que otra linea.
Hoy fue al reves. Hoy me encontré con Gazapo mientras le vaciaba la crema a mi café intentando que quedara sobre el café y no mezclado con él.
Extrañe los triangulitos tipo boing en los que antes ponían la crema.

Epílogo
Pedimos quesadillas de camarón. Estaban bien. La charla como siempre deliciosa. Charo a Ita son cosa aparte cuando se juntan y para mi es un deleite estar entre ambas. Río a mares y de una historia salto a otra. Es como hacer zapping.

lunes, enero 05, 2009

Pasé por ahí o un intento de homenaje

El viernes será el último día. Tengo una banca.... Pasé por ahí. 

Me detuve ahí pocas veces. Era un esquina obligada, por muchas cosas. Llegué a Coyoacán cuando andaba por los quince. Un amigo de la secu nos incitó a ir y fuimos. Luego esas calles se volvieron parte de mi y he vagado por ellas desde entonces. No recuerdo con exactitud cuando fue que pasé por ahí por vez primera, tampoco recuerdo cuando fue la primera vez que vi el café con sus bancas en la banqueta. Quizá sólo apareció de repente ante mis ojos por generación espontánea. La generación espontánea no existe. Fue el tío abuelo y el abuelo y el papá de Manolo A. quienes lo hicieron posible. Pero eso lo sabría muchos años después, cuando él y yo coincidimos en una clase donde jugábamos con vectores y matrices y algunos chistes por escrito y donde él me presento al Packt Like Sardines in a Crushd Tin Box y donde yo decidí crear el ¿Tiene un mapa del gato? Luego, un día, fui con él a el lugar de los encuentros. No recuerdo que bebí... ¿franciscano? ¿dominico? Manolo aprobó la clase de los vectores y las matrices. Yo no. Cambié de rumbos. Hasta que algún designio me volvió a poner de nuevo por esas calles. Entonces pasaba algunas veces por un americano y me iba a trabajar a los gallineros de Mayorazgo. Me gustaba ver las fotos que colgaban de las paredes. Después mis rumbos se quedaron de nuevo en el sur y deje de ir. Sin embargo era inevitable platicar del café cuando platicaba de Manolo. A veces me da por platicar de Manolo. Lo tengo en alta estima. Manolo es singular. ¡Hasta se ríe de mis chistes! O quizá posee un extraño sentido de la simpleza. No diré más. ¡Callar! 

Ahora se me hace un nudo en la garganta que llega hasta los dedos. 

El Viernes pasé por ahí. Fui con Charo. De primera intención pensaba ir solo. Pero era mejor ir acompañado, el café sabe mejor en compañía. Y como ahora no tengo soledad compañera pues mejor presencia acompañante. Nunca he sabido a que hora se cerraba el café de Manolo. Siempre que pasaba estaba abierto. Salvo que pasara por ahí a deshoras, y por deshoras quiero decir más allá de las 23 horas. Así que temí llegar y que ya estuviera cerrado. Era el último día. Llegué pasadas las 19:30 horas. Pedí un franciscano y un capuchino, pero ya no tenían del primero. Sólo les quedaba americano normal y capuchino. Muchas cosas ya estaban desmontadas. La mujer que atiende y un hombre del que escuche su nombre pero que ahora no recuerdo entre que atendían y entre que empacaban. 
Me dio tristeza ver los muros desnudos. 
Ordene dos capuchinos. De camino al café le platiqué a Charo, una vez más, como había sido que conocí a Manolo y la historia sobre el café que acababa de postear -y yo de leer- sobre el negocio familiar. Charo se puso sentimental. Será porque ella también es de esas personas que le han entrado a crecer con un negocio familiar y sabe del cariño que se le toma a la actividad y el aprecio por los clientes y su lealtad. 
Yo quise ir al café por solidaridad, por estima, por cariño sincero a un amigo, por demostrar apoyo. 
Me dio tristeza ver los muros desnudos. 
Nos sentamos en una de las bancas a beber los capuchinos y ver la vida pasar, a comernos un par de galletas que descubrí reposando detrás del contenedor de los agitadores. A platicar sobre las leyendas pintadas debajo del toldo, a esperar que no pasaran coches para tomar una foto que yo insistí en hacer y de la que Charo hizo más de cuatro tomas para que yo al final eligiera la segundo y ella me dijera ¡Ves, te lo dije, esa era la buena! Luego yo quería huir con una banca en la espalda (por la que luego le enviaría en pago a Manolo explicándole que tomara la lana o me la devolviera pero que me quedaba con la banca), pero Charo no me dejo. Ella dice que yo me quiero quedar con todo lo que me gusta y que eso no se puede, pero yo afirmo lo contrario.Se debe de poder, quizá no ahora, pero en algún momento. Luego en una de esas regresé y pedí otra galleta. Luego, en otra, regresé, husmee y compré un tarro para el sugar. Hubiera querido comprar todo. Comprar todo el edificio, la cuadra entera, comprar todo y luego no llevarme nada. Hacer una acción de rescate. Aún cuando yo sólo pasara de vez en cuando por un americano. Sólo por el placer de decir: esa cafetería es de Mi Amigo Manolo, así, con mayúsculas. Hubiera querido encontrarme con Manolo y estrecharle la mano. 
Me dio tristeza ver los muros desnudos. 
¿Qué va a pasar con todas esas fotos? Seguro serán guardadas en cajas en espera de un muro o irán a vivir separadas unas de otras habitando en muros ajenos, poblando pedacitos de muros por separado, nunca de nuevo con el mismo vecino aun cuando el destino las lleve a un mismo espacio. Y lo mismo con las cosas que vivían en aquellas vitrinas y todo lo que habitaba en ese lugar.
Me dio tristeza ver los muros desnudos. 
Charo hizo los clics, yo fui el autor intelectual, pero fue ella quien cachó mis ideas y las llevo a cabo. Muchas de ellas las mejoró, ella siempre mejora los encuadres que yo pienso. 

El viernes pasado, pasé por ahí. 

A propósito de

Dann a llegado. Nó sé por qué tardó tanto. No escribe mal. Al menos se preocupa por la ortografía. Creo que escribe como platica. Contando la historia peculiarmente. Yo intento hacer eso y no me sale muy bien. Divago mucho. Escribo algo que me lleva a otra parte y luego no regreso. O luego regreso de forma intempestiva. Bueno, esa es mi autocrítica. Hasta ahora nadie me ha dicho nada. Y ahora me da por escribir con oraciones cortas, punteando. Como si me detuviera a respirar. Como si estuviera caminando de un punto a otro mientras platico -escribo-, y el punto llegara justo a la hora en la que giro sobre los talones dando media vuelta de regresa al punto anterior. Dann es más suelto. Me parece. No lo sé bien. Sé algo de semiótica y análisis del discurso y análisis literario, pero no soy experto. ¡Aún no puedo terminar -de hacer un breve análisis no profesional- con Conducir un tráiler! Y ahora llega Dann. A proposito del blog de Dann, lo adornó con dos fotografías. Pero la que me ocupa es la que está hasta abajo. La que sella el blog. La que lo firma de manera certera. A mi parecer. Esa es la imagen que me ocupa en este instante. La que ha provocado ésta platica -escritura- punteada. La que me ha hecho pensar en lo siguiente.

Es bueno viajar acompañado. Me gusta viajar. Disfruto viajar sólo. Pocas veces lo he hecho en realidad, pero me gusta hacerlo. Pero viajar acompañado puede ser más divertido. No digo que se lleve la compañía todo el tiempo, digo que es bueno tener compañía en algunos momentos. Especialmente cuando de tomar fotos se trata. ¿Quién si no va a fotografiarnos? Y más vale llevar -o encontrar- a alguien que sepa un poquito de foto. No me gustan las fotos clásicas donde a fuerzas te ponen en medio de una iglesia y luego el pelao se aleja y se aleja hasta hacer caber la iglesia -o el edificio sutano o mengano- y ¡clic! Total que al final, cuando la quieres ver, debes de usar una lupa para ubicarte, ¡miren! ¡ese punto azul con rojo soy yo frente a... ! O luego salen fuera de foco o quemadas o te las hacen a contraluz y no se ve más que la silueta. No quiero fotos profesionales, sólo fotos decentes. Fotos que puedas mostrar y presumir. El tripie es buena opción, pero no siempre, él no sabe en que momento te va a poder cachar de forma espontánea. Adoro las tomas espontáneas. Creo que por eso y algunas razones más es bueno ir acompañado en ciertos viajes, a ciertos lugares. No sé que tan buena es la foto del Dann, pero me gusta. Creo que es bueno viajar con amigos. Sirve además que no dejas todo el corazón esparcido sobre el aeropuerto cuando el avión parte, llevas a alguien que seguro cacha un trozo para colocártelo cuando sienta que haga falta. Creo que es bueno llegar con amigos. Sirve que alguien recoge un trozo de corazón que haya quedado sobre la pista y luego lo envía por paquetería ultrarápida para que cuando aterrices tu amigo(a) te lo coloque donde y cuando haya que. Sería de fábula que todos viajáramos o pudiéramos tener un amigo fotógrafo que apareciese en esos momentos del viaje que quieres guardar con celo y decoro e hiciera un sonoro "¡clic!" con mucho estilo.    

¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?
Marco Tulio Cicerón

viernes, enero 02, 2009

México, D.F. a 1 de Enero de 2009

Querido blog... ¡Que mamón! Je je je. Disculpen la finura. No lo pude resistir. Je je je. Se me pasó la hora, ya no llegué a postear el primer día del año.

Generalmente los inicios de año son aburridos para mi, o al menos esa era la tradición. Lo cierto es que en en los últimos años -y aquí dejo abierta la cifra de años posibles... 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, ...- Eso ha cambiado. Confesaré algo: Es el día que me dijo mi madre que vine al mundo. No es un día muy grato para cumplir años. Todo está(aba) cerrado y hay(bía) muy pocos lugares a los cuales ir que no fueran el cine y el sanborns, pero eso ha cambiado. Me aburría tener que pasar todo el día en casa esperando que llegaran mis familiares a la visita de ley a "dar el abrazo" y pues ya que estaban en eso "partir el pastel", mi pastel. Por fortuna eso ha ido cambiando para bien. O quizá -y en definitiva- me he hecho más viejo y he comenzado a apreciar las cosas desde otro ángulo. Lo malo es que ahora ya no me regalan juguetes. Charo me dijo que tenía mi regalo desde días antes, cosa que despertó mi curiosidad al grado de que del 30 al 31 soñe que era un submarino de Playmobil, uno que vi recientemente, muy chido, se sumergía controlado por una bomba que el usuario -yo- podía manipular. Además tenía un motorcito para que avanzara debajo o fuera del agua. ¡Chingón! Eso dije cuando lo ví. Soñe que ese era mi regalo y que a primera hora del primer día del año yo ya estaba empinado en la pileta jugando con él. Ese no fue mi regalo. Fue una botella de un bonito vodka que de tan bonita que está la botella no la quiero abrir. Igual si me la tomo toda estaré bajo el agua, ¡Salud! La neta... ese regalo me sorprendio. Sigo bien sonriente y aún no he tomado trago alguno de ella, la descorcharé luego, en una noche de inspiración. Lo que sí, es que este fue un cumpleaños peculiar. Muy grato. La casa no estuvo llena de gente, sólo uno de mis hermanos, una prima y una gran amiga nos acompañaron (a Charo y a quien escribe). Mona e Ita trajeron vino. Nos acabamos la botella. La plática fue de Saramago a Oliver Sacks y de las anécdotas comunes a las historias de policias y ladrones y sociópatas y homicidas y violadores que Ita nos narró con una gran habilidad para sintetizar los acontecimientos. Por momentos se me figuro que estaba leyendo una breve nota roja de aquellas que colman las páginas del Metro y de El Gráfico. Todas ellas reales y recabadas de primera mano. Hoy no me aburrí.

Gracias a mis tíos(as) y abuelos por estar.
Gracias a mis padres por haber tenido la ocurrencia de apagar la tele en marzo de 1980.

martes, diciembre 30, 2008

Shostakóvich para terminar

Se fue el año. Son las 11:27 de la noche del Martes 30 de Diciembre. Estamos a unos minutos de iniciar el último día del 2008. Seguramente a muchos nos faltaron cosas por hacer, conciertos a los cuales asistir, películas que no vimos en la sala de cine y que después tuvimos que rentar, ya no fuimos a correr y dejamos los kilitos de más reposando donde siempre... ¡Ah! La lista es larga. Seguro también quedaron muchas cosas en el tintero mental esperando ser posteadas, en el caso de la niña de las lineas en la mente, seguro quedaron en su cuadernito de notas. Yo intente hacer eso, un cuadernito de notas, le tomé la palabra. Pero sucede que esa historia del cuadernito está ahí todavía, en el cuadernito. Como fue una historia cachada en el micro, la cache como apunte: una palabra, una idea, un dibujito... cosas sueltas que hay que tejer y que no he tejido y que ahora no me detendré a tejer. Qué decir de los discos que no compramos o que sólo escuchamos a pedazos. De eso no se mucho, me gusta la música, pero no soy melómano consumado, de vez en cuando descargo alguna rolita que me agrado o consigo el disco con alguien y lo descargo al iTunes. Sé que muchos mueren por el arte del booklet o la originalidad del empaque o la edición especial con dvd y un chingo de extras... yo no, o al menos no por todos. No niego que me atrae, pero mi educación corrió en otro sentido. Crecí con El Fonografo, con la XEB La B Grande de México (que ahora dirigen Jesus Flores y Escalante y Pablo Dueñas, un par de personajes sin igual y una mancuerna de fábula) y con Radio Infantil (ya extinta) y lo más rocker que recuerdo es El Niño Robot (esta versión no es la original, pero igual se dan una idea). Envidio -a la buena- la cultura musical del Piroclasto, su gusto tan diverso por las notas y las rimas y las no rimas y el buen gusto del Osama. Por otra parte no soy ajeno a todo ello. No comencé a ir a la filarmónica desde niño, pero tampoco quedé alejado de ella. Desde otro ángulo, Charon me ha instruido en años recientes en el sonido nacional -escuchese aquí desde La Lupita hasta Lost Acapulco y demás bandas-. ¡Vamos!, que neófito neófito no soy. En fin... Hay muchas cosas que éste año han quedado inconclusas o sin siquiera haber sido comenzadas, pero no me quejo, por algo ha pasado así. No es que yo sea de aquellos que le dejan las cosas al destino, pero creo que lo que pasa pasa y es por algo y lo que no pues no pasa y también es por algo. Aquí hay que recordar que "la casualidad no es si no el efecto desconocido de una causa ignorada" -no recuerdo ahora quien lo dijo-.
Algo con lo que si crecí fue con una necesidad de ir acopiando libros. Mi padre llegaba a la casa con uno o dos libros por semana o cada quince días. Libros que yo no comprendía. Pero que me daba por hojear con asombro. A mi me habían comprado el Quillet de los niños, dos tomos de una Enciclopedia Tecnológica ilustrada y la colección de Mi Libro Encantado -doce tomos-. El punto es que este año no leí mucho. O quizá sí, pero no leí muchos libros, o al menos no tantos como hubiera deseado. El año pasado tenía un librero pequeño, donde iba acomodando los libros que iba yo leyendo. Este año me mude de habitación y el librero se le quedó a mi hermano. De tal suerte que los libros que he leido han ido quedando desperdigados entre mi habitación, el librero que ahora es de mi hermano, el escritorio de la biblioteca que está hecho un real desmadre y los libreros de la biblioteca -aún en su versión intento 1.0-. Hubo libros que comencé y que por una u otra causa no pude concluir. Debo decir que creo que cada libro tiene su tiempo para cada lector, así que apelo a pensar que los que no concluí es porque aún no era su tiempo de que los leyera. Hubo otros libros que leí porque debía de leerlos, pero no por eso lo hice con menos gusto. Me gusta aplicar lo que decía Ghandi: Aprende como si fueras a vivir para siempre. Por eso procuro no despreciar lectura que cae en mis manos, y digo procuro porque hay cosas de las que huyo apenas las veo... por ejemplo del corte de superación personal o textos lavacocos o películas como el secreto (me la recomendó una mujer -LOCA- y ay va el Beetho de iluso pensando que era de suspenso o aventuras cuando se topa con alguien que le habla y le dice: sí, usted puede..., bueno... hay quien gusta de eso, yo no. Gracias.). Mucho rollo. El que quiera el demás choro que me lo solicite. Pasemos al detonante. Los libros leidos hasta el día de hoy. En desorden.

Producción de video, Curso de lingüistica general, El diablo capataz, Rayuela (siguiendo la guia de Cortázar), Retorno de electra (por enesima vez), So you want to be a producer, La virgen de los sicarios, Conducir un trailer (Excelso, la reseña sigue en proceso. Hasta me animé a hacer un mapa como de análisis de cine), Los Suspirantes (relectura, para la tesis), Prosaica vol. 2, Cinco ecuaciones que cambiaron al mundo, Paraiso 25, Marketing político, Marketing político e imagen de gobierno en funciones, Arrancame la vida (una tarde de ocio puro), El equipaje del viajero (algunos ¿cuentos? creo que algunos podrían ser minificciones, espero terminarlo en el transcurso del 31), La semiología, Un antropólogo en Marte, Elementos del discurso cinematográfico, La increible y triste historia de la candida Eréndira y de su abuela desalmada (relectura).

Tengo más títulos en la cabeza, pero mejor me los ahorro porque mi agenda mental no logra ubicar si sí los leí este año o el anterior, lo unico que tengo es la sensación de haberlos leido hace poco y como ahora no los fui colocando en algún lugar en especial... sólo sé que ya los leí.

Me hubiera gustado leer más y releer algunos como por ejemplo Memoria personal de un país y algunos más sobre historia nacional.

Leí también algunos artículos, no muchos o no lo sé. ¿Cuenta la lectura diaria y religiosa de las secciones de opinión y editoriales de los periódicos? ¿La sección de Hasta atrás de Día siete por ejemplo y artículos electrónicos de Razón y Palabra, Proceso y la Revista Mexicana de Comunicación? Creo que no, al inicio fui claro y excluyente: sólo libros. Aunque ahora que lo re-pienso, creo que en realidad leemos más de lo que creemos. Aún cuando leamos un obituario, por breve que sea, ya hemos leido.

Por último y para terminar con este extenso post, una sinfonía, bueno, parte de una sinfonía que me ha rondado todo el día y que me parece muy adecuada para ir cerrando el año.

De Dmitri Shostakóvich, parte de la décima sinfonía que, por cierto, es formada con la firma musical del autor -DSCH- de acuerdo a la nomenclatura musical germánica.

viernes, diciembre 26, 2008

A proposito de "Tren simultaneo"

Nada es nuevo bajo el Sol, todo es... Creo que muchos pensamos en las mismas cosas, aún cuando las veamos desde un ángulo distinto o pensemos en abordarlas de diferente manera. Claro, de acuerdo a los derechos de autor, aquel que lo registra primero es el dueño, aún cuando otro lo haya pensado antes... ¡Lios burocráticos! Además está el plus de cómo saber que el que ahora, en este momento, está teniendo una idea no sabía ni jota de la idea ya registrada o realizada: ¿Cómo comprobar objetivamente los conocimientos previos que puede o no tener alguien de alguna idea que otro(s) ya tuvo(ieron)? En fin... ¡Detalles! Y en algunos casos, detalles muy engorrosos, costosos y de amplitud legal y noticiosa muy entretenida... o en otros casos algo dramática como en Secret Window. Ya no digo más. El asunto es sencillo. Hay de dos sopas: o leen primero este post: Tren simultaneo o ven primero el corto siguiente. Saquen ustedes la conclusión. Lo único que debo de decirles es que éste corto lo conocí hasta el día viernes, 26 de Diciembre de 2008 pasadas las 23 horas. El cuento del post se me ocurrió el viernes 12 de diciembre de 2008 a eso de las 14 horas luego de un viaje en el metro de la Ciudad de México.



P.d.
Gracias a Dann por hacer de mi conocimiento este corto.

P.d. 2
Unos datos del corto que me encontré: Realizado en el año 1992. Ganó el Goya al mejor cortometraje de ficción en el año 1993, está protagonizado por Ariadna Gil ("Alatriste", "El laberinto del fauno", "Bienvenido a casa", "Hormigas en la boca", "Soldados de Salamina", "El embrujo de Shangai", "Obra maestra", "Nueces para el amor", "Libertarias", "Malena es un nombre de tango", "Los peores años de nuestra vida", "Belle époque", "Amo tu cama rica") y Coque Malla (líder del grupo Los Ronaldos, con éxitos como "Adiós, papá" o "Guárdalo con amor", y que ha protagonizado películas como "Días de cine", "Schubert", "SeX", "Nada en la nevera", "La leyenda de Balthasar el Castrado", "El efecto mariposa", "Todo es mentira", "¡Dispara!", "Madregilda"). Lo dirige Álvaro Fernández Armero y Nacho Cano fue productor asociado.