lunes, julio 19, 2010

Tanto que contar...

...y ya tendría que estar durmiendo.

2:16 de la mañana del lunes 19 de julio de 2010 y heme aquí, sin sueño, revizando pendientes a sabiendas que debo de irme a dormir a fuerzas o no podré despertar cuando comience a sonar la Flaca de Calamaro en el despertador telefónico que me llama para anunciarme que ha comenzado un día más y que es hora de sacar los pies de aquella tibies de la cama para meterlos en las gélidas sandalias.

Repaso los pendientes, los programo y me mentalizo. Nada saldrá de control, lo sé... o al menos eso espero.

Calamaro, Vicentico, dos versiones de lo mismo: Algo contigo.

Aute: Slowly.

Pienso, agito las ideas, tarareo. Nunca he sido entonado.

Tintan: Quiero rascarme aquí. Es la neta.

Traigo en la cabeza un Eco, un Santiago Ramírez, un Edward T. Hall, un Gustavo Sainz, un José Agustín, un Octavio Paz y un Alejandro Gómez Arias. Seguro mañana traeré a más personajes.

Duncan Dhu: Slowly.

Kenzo: Amour, sigue pegado en mi piel. ¿Quién fue?

Tantas cosas por el día pasaron que se me han quedado impregnadas un número de cosas, finito, pero enorme: un perfume, video-estres, piratería, youtube, canciones, video-sin estres, un bagel, periferico al anochecer, 683 usuarios, un gazapo, una tumba, blogger, yahoo, hotmail, gmail, photoshop, dreamweaver, codecs, 2010, 95.7 fm, Delgadillo - De vuelos y de Sol, la noche, alevosía, la ecuación celestial con la que Dios hizo realidad el Universo estampada en una camiseta al más puro estilo de The Big Bang Theory, un café, tres galletas, croquetas para perro, dos perros Cocker, un Golden retriever, un mosquito, ..., y al fin la decisión de ir a la cama.

Me pregunto: ¿Soñaré hoy?, ¿qué soñaré?, mañana cuando despierte: ¿recordaré mi sueño?

Duermo.

sábado, mayo 15, 2010

El niño y el muro

Fue el miércoles pasado que llegué a casa y me senté con mi madre a ver la televisión. La pantalla en blanco y negro que vislumbre a través de la ventana me anunció desde antes de entrar que era ella quien veía la pantalla, mis hermanos ni por error le dejan en algo que este en B&W. No me equivoqué. Veía El niño y el muro y conforme pasaban los personajes iba soltando los nombres: ¡Mira! ¡Ferrusquilla!, ¡Carlos Piñar!... ¡Vamos! Cuando hace eso, le envidio su memoria filmográfica. Hubo un tiempo que esa memoria se limito al cine nacional, pero en cuanto llegué la TV de paga a casa su mundo se ha ampliado y bastante. Creo que bien podría mantener una conversación por largo rato y mano a mano con algunos de los profesores de la universidad que tenían por misión enseñarnos algo sobre el cine y cómo se hace.

El punto es que veía aquella cinta de Ismael Rodríguez que data de 1964-1965 y es una co-producción con España, si sienten mayor curiosidad bien pueden googlearla y encontrar sinopsis, actores y todo el resto de información, inclusive en youtube esta en trocitos, pero el fin de este es otro que postear los trocitos extraídos de youtube.

Debo decir que no era la primera vez que la veía, pero la noche pasada me detuve un poco y la observé con otros ojos. Sería pretencioso decir que hice un análisis exhaustivo, sin embargo, me detuvo en ciertas cosas que llamaron mi atención:

1.- El detonante de toda la historia es un balón
2.- La inocencia de Dieter ante el muro y lo que éste representa
3.- La inocencia presente en Martha y Dieter y su optimismo, el cuál se refleja en la última escena, cuando Dieter le promete a Martha que al día siguiente abriran otro agujero

Obvio, hay muchos más detalles y asuntos sobre los cuales discurrir sobre este filme, pero por ahora creo que con esos bastaría para pensar un poco en todo lo que refleja dicha cinta, el trato social que hace del muro, el sentir que provoca no sólo esa mole de piedra, sino lo que pasa del otro lado, ..., el soldado que no se atreve a jalar el gatillo, la adolescente que ha perdido a su madre, el padre que no sabe como demostrar el cariño que siente a su hijo, su hijo que por sobre todo le profesa cariño, la madre deseosa de acrecentar la familia, etc. Me parece interesante la forma en que el sr. Rodríguez retrata ese momento desde una óptica quizá un tanto lejana, digo, no sé si el haya estado en Berlín, o sin Fernando de Fuentes anduvo turisteando por esas tierras, pero lo que si logra es retratar como se imaginaba el muro desde estas latitudes o, en su defecto, transmitir un cúmulo de emociones al respecto que logran penetrar en el pensamiento colectivo y remitir a una generación a esos instantes y pasar, de cierta forma a formar un juicio sobre el cómo eran los sucesos en la Alemania de la posguerra. Quizá ya me estoy alejando del punto, quizá comienzo a divagar pero si a mi, que he nacido en los ochenta, que me toco ver el derrumbe del muro y lo tomé como una noticia más de Eco, que en ese momento no le pude dimensionar, años más tarde esa película me hizo decir "¡Oh, yo vi por la tele cuando lo estaban tirando! Y que bueno porque hacía mucho daño". Creo que provocó esa sensación de repudio hacía el muro en una forma aún mayor en todos aquellos que podían hacer ya un juicio de valor sobre la situación que se vivía al momento de que esta cinta fue proyectada.

Algo que es cierto, es que el Sr. Rodríguez sabía lo que hacía, pues, en mi percepción, logra alborotar un cúmulo de sensaciones en uno que otro espectador, quizá sensible y cursilero como yo.

La fotografía es... juzguen ustedes:

martes, mayo 11, 2010

Ya no recordaba...

Que había un mamut chiquitito

lunes, abril 26, 2010

Al niño le dió tos en la Polonesa

No todo puede ser perfecto. El concierto lo era. Estabamos a punto de alcanzar los sesenta minutos de música excelsa, Chopin sonaba en el piano y los dedos del interprete volaban sobre la barra de esas fichas que siempre me hacen pensar en un dominó musical. El público, respetuoso, apagó sus teléfonos móviles, o al menos hasta ahora no había sonado aparato alguno; por ahí llegó a sonar un reloj digital Casio, lo distinguí por su clásico tono de bip-bip-bip. Pero fuera de eso no había existido mayor interrupción sonora. El Nocturno había sonado espléndido y las Mazurcas ni se diga. Llegabamos ahora a la Polonesa cuando el tropiezo llegó: Al niño le dió tos. Todo fue por aguantarme un estornudo de aquellos que hubieran retumbado en toda la sala (gracias a su maravillosa acústica). Aguanté, aguanté, aguanté y justo cuando creí que todo había pasado... hizo estragos en la gargante. Sentí un hormigeo que crecía poco a poco y de repente estalló. No lo pude evitar. Creo que le eché a perder esa pieza a quienes estaban junto a mi. Por fortuna, me pude contener, no tanto como quisiera pero lo hice. Dichosa Polonesa, malapata aquella tos.

Aquí el interprete:


Y aquí la pieza:Gran polonesa op. 22

miércoles, noviembre 18, 2009

Hace tiempo

Hace tiempo esto hubiera sido diferente, pero no exiten los hubiera. Tengo frio, mis dedos están un poco tiesos. Hace tanto que no escribo que me es difícil recordad la posición de cada tecla sin voltear a ver de reojo el teclado. No he estudiado ni practicado nunca la mecanografía, pero luego de horas de escribir ensayos, reportes de lectura y otras muchas tareas para la universidad uno va desarrollando esa facultad de ecribir casi tan rápido como una secretaria ejecutiva, salvo que uno sólo termina utilizando unos cuantos dedos, más de dos, pero menos de diez.
Digo que esto hubiera sido diferente hace tiempo. Sin horario de oficina que cumplir, sin compromisos adquiridos implicitamente. Pero las cosas cambian. Uno crece. Le da flojera escribir de nuevo. Hace mucho que no hago un cuento o un poema malo de aquellos que no tienen rima ni métrica y que parecen salir de un porro de mala mota. Ni fumo mota ni me meto coca. Sólo bebo vodka. Sólo bebo whisky. Sólo bebo cerveza. Sólo no escribo cuando no tengo ganas. Y hoy tengo ganas. Pero la puntuación y la semantica hoy me dan flojera y todas esas reglas contenidas en el Maqueo que tanto repetí en la prepa me dan flojera. Antes me saltaba las reglas de redacción porque creía que algo bueno saldría. Luego leí a Gazapo y ¡sorpresa! Alguien pensó lo mismo que yo mucho antes y mucho mejor y a alguien se le ocurrió que a eso se le conocería como la literatura de la onda. Recuerdo a Menelao y compañía. Pienso: Nunca he ido al Sanborns de La Fragua, ¿Existe? Hoy me quedé pensando: Por qué las Facultades se llaman Facultades. Fui al diccionario, ese libro que lo sabe todo y lo que no... seguro sale en la siguiente edición. Esto fue lo que leí:
4. f. Cada una de las grandes divisiones de una universidad, correspondiente a una rama del saber, y en la que se dan las enseñanzas de una carrera determinada o de varias carreras afines.

5. f. Local o conjunto de locales en que funciona dicha división de una universidad.

6. f. En las universidades, cuerpo de doctores o maestros de una ciencia. La Facultad de Medicina, de Filosofía

~ mayor.

1. f. En las universidades se llamaron así la teología, el derecho y la medicina.

Cosas que uno da por obvias pero que nunca se pregunta a fondo el por qué. Sólo están ahí, como yo, como tu, como ella, como ellos. Y nadie se preggunta el por qué de estar ahí o allá, sólo están.

Pero decía que esto hubiera sido diferente hace tiempo, en el tiempo en que no debíamos ir a otra parte que no fuera a las canchas, a la secu, a las tardes de Caifanes y juego de botella, a pasar el tiempo frente a la paletería mientras bebiamos un agua de orchata o jamáica o limón o fresa o frutas.

Hace tiempo que pienso en un personaje. Lo busco y no lo encuentro. Pero ya comienzo a imaginarlo. Cosa de que llegue. Ojalá llegue a tiempo y no suceda como cuando llevas prisa y la puerta del metro se cierra justo en el momento en el que te disponías a dar el paso para entrar en el vagón.

Música:


miércoles, octubre 21, 2009

Y entonces...

Triste pero cierto, despiertas y te das cuenta de que ya no tienes diez y siete. El siete me gusta. Va después del seis. No es número perfecto pero me gusta. Significa que ya has pasado el seis y más adelante que ya pasaste el diez y seis y luego que ya pasaste el veinte y seis y luego que ya pasaste el treinta y seis y... El seis también me gusta. Pero a esa edad no eres consciente de lo que es tener la edad perfecta. Tener seis creo que puede ser perfecto. No debes de preocuparte por más que no sea que te ganen tus canicas o que te regañen por llegar con los pantalones rotos por andar brincando bardas y trepando árboles. Igual la caries es un problema, pero sabes que no va a durar, que mudarás de dientes y todo será fenomenal.
Tener diez y seis también es chido. Aún no tienes diez y ocho, pero ya dejaste atrás los diez y cuatro y los diez y cinco. Eres un puberto, pero ya no cualquier puberto. Seguro ya fuiste chambelan y ya sabes que no lo volverás a ser a menos que la niña de los diez y cinco este muy guapa y... Tampoco tienes diez y ocho, así que aún tus obligaciones no son tan grandes. Incluidas las cívicas y las legales.

Entonces, sucede que volteas, haces cuentas y te das cuenta de que ya pasaste el veinte y seis y que también el veinte y siete está allá atrás y que deberán pasar nueve años más para que llegues al próximo siete de tu vida y las preguntas entonces comienzan a salir, pero más que las preguntas, buscas respuestas claras y concisas a preguntas tan triviales como el ¿cuándo? Y te das cuenta de que debes de comenzar a aterrizar todo aquello que hasta ahora has estado planeando a ratos en algún rincón oculto de tu cabeza.

¿No fue ayer cuando se estreno Trainspotting?





Es odioso que desactiven la opción de "insertar" por solicitud en el video que deseas insertar en tu post, ¿que daño les hace?, maldigo a emi.

jueves, octubre 15, 2009

Mi vida en la radio

Y ahora vuelvo al aire. No literalmente. Pero vuelvo. Recuerdo la primera vez que pise una cabina de radio. Tendría yo unos... seis o siete años. Fue en los ochentas, para que ubiquen más o menos que onda. Recuerdo que mi madre sintonizaba en la radio de casa, una vieja consola que ya contaba con fm, una estación llamada "Radio Infantil", con una locutora que se llama... si no mal recuerdo Martha Susana. Del segundo nombre no estoy muy seguro, pero del primero si. Y programaban "El niño robot" y otras rolitas super suaves para antes de irse a la primaria. Luego, desaparecio. Mi mamá se mudó a Radio variedades y luego seguí creciendo. Descubrí Wfm, luego Radioactivo, Alfa, 97.7 y ¿luego? Pues también estaba Orbita. Pero los intereses van cambiando. Uno busca otras cosas y, no sé si de buena o mala forma, uno se va haciendo cliente de noticieros como el extinto de Gutierrez Vivó, Carmen Aristegui -antes de su excomunión de televisa radio-. Y como ya te levantas temprano para ir a la universidad, pues quieres estar de buen humor y le pone a Toño Skinka y su muchedumbre. No soy extremista. Por eso no me chuto a Mariano, pero he de confezar que un par de veces, a causa de alguna maniobra extraña al volante en hora pico, mientras esquivas un micro adelante, un taxi a la izquierda y una señora con niños en la Van intentando maquillarse y contestar el móvil a la derecha, he tenido que dejarle a Mariano por algunos minutos. Casi me ha seducido con su voz de terciopelo pero... me resisto. Aunque admiro su aguante ante tantas horas al micrófono y el buen equipo de producción que debe de tener el muchacho. No es cosa fácil estar todos los días al aire tantas horas. Una cosa es que no sea de mi gusto y otra que no respete su trabajo. Y creo que hace bastante bien su chamba, por algo vende como vende.
Ahora parte de mis mañanas las ocupa "El explicador" con Enrique Ganem. Y antes de eso, el zapping hace lo suyo y voy de Alejandro Cacho a Aristegui, pasando por Mix. Reactor no me gusta tanto, me agradaba escuchar a El Golfo por las mañanas, ese, era su horario. Amable, tranquilo, relax. Pero es mi opinión contra la de muchos seguramente. Opus es rica, por las noches en que voy de regreso a casa. Y por noches digo noches noches, pasadas las 12, que más bien serían como mañanas. Horizonte, lo mismo que Opus. Es más, de repente me da por poner Amor 95.3. Cuando anduve haciendo pininos ponía la de casa, pero esa no se oye muy bien a todas horas ni en todo lugar y y bueno... la dirección. Pero es un buen intento, aunque si a esa escala nos vamos... pues no hay, Ibero la dejo muy muy atrás a mi criterio. Los del Poli deben de hacer algo bueno con esa frecuencia, pero todo sabemos como es la burocracia, los elefantes blancos y las buenas intenciones. Ahora navego en una leyenda. Me gusta. En cierta forma crecí con ella y con el Fonografo. Ahora recuerdo algo...

Mi amigo el chamaaaan me dijo...

jueves, septiembre 10, 2009

Quién sabe que es la semiótica...



Apenas he comenzado a involucrarme de "a deveras". Antes creo que sólo tuve un paseo entre vitrinas donde el guía nos decía "Y por ahí está la vitrina que contiene Mitologías de Barthes" y más allá guardamos algo que escribió un tal C. S. Peirce. ¡Ah! Y más allá hay algo de Saussure. Pero hasta ahí. Nada de meter las manos al motor y ver como funcionaba o por qué de repente no jalaba, dónde se le ponía el aceite y las bujías y el refrigerante... Pero ahora eso está cambiando.

Si se interesan en saber sobre semiótica y sobre que trata todo esto, visiten www.amesve.org, aunque den un poco de chance, ahorita sólo hemos puesto lo que sería el equivalente a esos plásticos negros que ponen en las obras cuando están en curso, esos plásticos que indican que "adentro se está trabajado" pero hay que esperar un poco más para ver en qué, a menos que se sea de los aventados que la curiosidad empuja a que vean por algún resquicio.

Como sea, vayan poniendo esta dirección en su imaginario personal: www.amesve.org

miércoles, agosto 19, 2009

Se imaginan...

tener que cargar con cuatro u ocho de estos (ya ni digo del ipod de máxima capacidad) para poder esuchar tu música!

Yo tengo algo modesto, un reproductor mp3 de 8 Gb, y no me imagino cargando ocho de estos.

Quizá es porque ahora los Gb han comenzado a devaluarse y por eso los hacen cada vez más pequeños y, ¡más baratos! Antes... ¡Antes sí que eran grandes y costosos!




me volé la foto de aquí.

jueves, agosto 13, 2009

Mar Adentro

Mar Adentro
Por Ramón Sampedro

Mar adentro,
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

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No he podido sacar la pluma del tintero. Al menos no con la certeza y la inspiración que desearía. Me doy la vuelta por otros blogs y veo como el modo de uso de la lengua cada vez es más light y me resisto. Hay días que desearía poder escribir con esa ligereza. Sin preocuparme de usar el sufijo, la preposición y la persona indicada. Sin tener que recurrir a cada línea al diccionario y debatirme entre decir "el agua" o "la agua" (discusión de sobra comentada, era por da un ejemplo simple, así, sin más). Llevo meses sin poder hacer una reseña. Me quedé varado, que es peor que estar al pairo. Al menos así lo creo, así lo siento. Luis: lejos. Daniel: lejos. Uriel: lejos. Hace días que no bebo una cerveza con buena compañía. Beber una cerveza y luego otra y luego otra hasta que el Sol nos ciegue de nuevo la visión. Así no es lo mismo.

Mientras, busco sitio en este vida minificcionada. ¿Qué hacer? ¿A dónde ir? Hay una parte de mi vida que aún no cuaja. Esto es como un banquete mal combinado siento yo. Es como beber vino inmediatamente después de haber mordido una lechuga y un tomate rojo.

¿Les he dicho ya que conocí hace tiempo a Rogelio Guedea, que me subí a su tráiler e hice su ruta en sólo doce horas efectivas, sino es que menos? ¿Qué aún le debo mi opinión? Y no es que no quiera dársela. Es que estoy varado. No sé que decir, no sé como comenzar. Su texto me llevo en tantas direcciones, subí y bajé del tráiler y volví a subir y volví a bajar y... Es la fecha que me sigo subiendo y bajando. De repente lo tomo y lo leo, dos, tres, cuatro cuartillas, un capítulo. Me voy y regreso y de va de nuez. Lo tengo a la mano siempre, por si tengo que ir a una encerrona en el cuarto de "al fondo a la derecha", y lo leo con calma y premeditada parsimonia. Lo leo en voz alta y me imagino siendo yo quien va de arriba-abajo haciendo el recorrido. Me imagino siendo yo quien esta parado frente a un escritorio del MP; quien está parado ahí viendo como le meten de plomazos al chamaco aquel; quien carga la guitarra y se sienta junto al hombre que no es hombre. Y recuerdo entonces la parte que escuche de propia voz de Rogelio y más me dan ganas de volverlo a leer. Hay tanta madeja de donde sacar hebra en esa novela. Creo que bastaría que le mandase un correo en blanco, tan solo con un punto como contenido y que en el subject dijera "Me gustó". Y va de nuez la vida resumida. Zavala diría que esa opinión es valida. Valida de acuerdo con el humor que se cargue en ese momento. Pero a mi ese tráiler de Guedea me deja siempre tan de buen humor que un me gustó no bastaría. Tiene tantas escenas, escenas vividas que parece que uno esta ahí, parado entre todos y cada uno de los personajes casi tocándolos, escuchando sus tonos de voz y viendo sus gestos, sintiendo su mirada. Y entonces ahora, sería necesario que les contase la historia, que les dijese quién es Abel Corona, dónde vive, a qué se dedica, qué es de su vida. Pero eso no es nada fácil. No de oídas. Sería como jugar al teléfono descompuesto. Debo de hacerlo, sí. Pero no será hoy. Antes debo de terminar de asimilar, de conducir por enésima vez el tráiler y sólo así, talvez, pueda hacer una reseña decente. Mientras eso no pase, les dejo una probada del tráiler de Roguelio Guedea: www.rogelioguedea.com. Yo, debo de ir al cuarto de al fondo a la derecha.


miércoles, agosto 12, 2009

La vida minificcionada

Un mensaje: 120 caracteres (promedio).

Un twitazo: 140 caracteres.

Augusto Monterroso empleo sólamente 51 caracteres (contando espacios, 45 sin contarlos) para relatar la historia de alguien a quien algo paso y Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

¿En cuántos caracteres cabrá la vida? A final de cuentas, creo que la vida se resume en un epitafio.

Lo cierto es que en estos días la vida se he minificcionado. Todo se resume. Un CV, un resumen. Un historial académico, un resumen. Un informe, un resumen. Un reporte, un resumen. Una reseña, un resumen. Julio Cortazar decía en Rayuela que la vida es una tura. Quiero pensar que dijo eso partiendo de la tura como un sufijo. Y si ese fue el caso, podríamos decir que vamos armando nuestra vida de sufijos. ¿Será?
Pero aún queda la otra posibilidad. Quizá haya dicho que la vida es una tura partiendo del significado de tura, que es la acción o efecto de turar y turar no significa otra cosa que durar mucho. En tal caso, si la vida es una tura, la vida dura mucho o, en su defecto, quizá la vida sea eterna. Cuestiones de filosofía que ahora me vienen a la cabeza a razón del estomago vacio. Pero, aún así, si ese fuera el caso, siempre habría la forma de poder resumir la vida, así lo hemos hecho, así lo hacemos, así vivimos. ¿Cómo te fue? R. Bien (un resumen). Sólo la opción B.-Mal, no se puede resumir, pues siempre es seguida de un ¿Por qué? Que es seguido de toda la historia del día y/o argumentos que justifiquen el que nos haya ido mal. Y, aún así, siempre podemos resumir dicha situación contestando con una respuesta de tipo C.-No quiero hablar de ello.

De la pluma en el tintero


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miércoles, julio 22, 2009

Salida a pasear

Les digo que con una buena rola, esto fluye mejor. Visita a la hermosisima ciudad neza. Obras en proceso, chimecos con excelsa educación vial, microbuseros y combiseros mucho mejor educados. Nada que comparar con los micros y camiones de mi pueblo defeño sureño. La libramos. El auto intacto, sin rayones. Hubo que aventarlo un poco, mi mala educación salió a flote ante tanta gentileza en exceso de los conductores arriba mencionados, incluido uno que gentilmente me dijo "voy primero" y pues paso primero con su camionetota estampada con los distintivos del gobierno de la ciuda -sic-. En fin... los detalles sobran. Seguro ustedes ya saben lo que es ir conduciendo por una avenida de cuatro carriles que terminan convirtiendose en uno. Pero todo bien, regresamos sanos y salvos. Sigo preguntandome ¿qué pasaría si las licencias de manejo costaran lo que cuestan en algunos paises europeos?, ¿seguiría tanto imbecil al volante? Sí, seguro que si. Siempre habrá algún funcionario que venda más barato que lo que vende el gobierno mismo porque siempre habrá un ciudadano que le ofrezca el clásico trato de "tú me ayudas y yo te ayudo". Y es que vivimos en el país de "yo no tengo la culpa".

Pero... ¿p'que seguirle con este rollo que ya todos saben a que ritmo va? Mejor vamos a la rola que me toco poco antes de llegar a Tepalcates y poder admirar el nuevo metrobus. ¿A poco no lo han visto? Se ve chulo el condenadote, rojo, rojo, rojo, rojo. Yo hasta sentí que veía un Ferrari.
Por cierto, ya no he leido de sobre sus choques, o ya dejaron de ser noticia o los siempre bien educados conductores aprendieron a punta de cates que no debían de invadir su carril o los conductores del metrobus aprendieron a pisar mejor el freno o... ¡ya sé! Las autoridades arreglaron las deficiencias que no habían previsto sin tener que hacer un hoyo para tapar otro. Seguro eso fue. Ellas siempre tan atinadas. ¡Bah! Esto ya suena a pura baba de perico.

La rola.

Alice in Chains, No excuses

lunes, julio 13, 2009

Taraaaann

Sucede que hace semanas fuimos una niña y yo invitados por medio de un Piroclasto a la casa de una niña que tiene líneas en su cara y que posee un perro que es un moustro. Ahi conocimos a más de dos cuates muy agradables de entre los cuales salió un Cacomixtle y todos a gusto, muy a gusto, con chelas y más chelas acabamos con la comida que la niña de las líneas en el rostro tuvo a bien preparar. Luego ya no nos pudimos quedar a la hora de los porritos, pero seguro todo siguio igual o más agradable con más bromas y comentarios de probada hilariedad. En fin, que entre todo lo que paso en el lapso que estuvimos presente la niña que me llevo y yo, escuchamos la canción del Hielo y reimos estrepitosamente. Y luego de una búsqueda exhaustiva, pues no lograba recordar como había dicho el Piroclasto que se llamaba el grupo y a falta de no encontrarlo en línea y la flojera de escribir preguntandole por la rola, hoy, en la busqueda exhaustiva (mera casualidad) dí con ella y... taraaaan:

Raras tocatas pencas performing Hielo

viernes, julio 10, 2009

Pues...

No sé ni cómo diablos llegué a este video, yo andaba youtubeando rolas de The Cure y eso de que el navegar te va desplegando cosas relacionadas y videos que estan en la cuenta de quien ha subido el video que ves en ese momento... a ciencia cierta, no lo sé. Pero me hizo gracia, mucha gracia. Que bueno que hacía un rato ya no tenía agua de más en mi organismo, que si no hubiese mojado los pantalones. En fin. Andan diciendo que es la canción del verano de este año, es lo que dicen, no lo que digo yo, que conste.

Cómo sea, he aquí el asunto que me trajo a postear. Ya sea que se rian, le menten la madre al sujeto, le tengan lástima o se pongan a meditar sobre la clase de cosas-mierda que muchos seguramente van a consumir este verano. Y que conste que lo he puesto de manera meramente "informativa" y ociosa. Seguro en unos días esta cosa estará disponible a todo volumen en micros y vagones de metro via comerciantes-informales-de-discos-pirata.

lunes, julio 06, 2009

Teoría sobre el por qué no puedo escribir

He pasado mucho tiempo en casa. No hay más escuela, ahora sólo quedan trámites y esperar a que salga un papel donde se diga que hay quien dice y asegura que cursé unos años en la universidad y que por eso se debe de suponer y dar por cierto, hasta que se compruebe lo contrario, que tengo conocimiento sobre algunas áreas. Aunque ahora, parado aquí, en la realidad cotidiana, de repente me cuestiono y descubró que no sé o no aprendí muchas cosas que daba por ciertas. Son las obviedades, las que han quedado solapadas por los excelsos y sublimes razonamientos ulteriores. Esas son las cosas que descubro que de repente olvido, que dejo de lado. Es como cuando uno busca algo y lo va encontrando, al final, en el lugar más expuesto, en el lugar primero donde se buscó.
No ha habído música, no he corrido, no he levantado pesas ni remado a 22 la boga. Tampoco me he subido a un concept2 a escuchar el ruido del ventilador y mi respiración ir a tono, sintiendo que el corazón se me escapa y que veo puntos negros al bajarme, que debo de caminar hasta que el pulso se normalice.
Hay algo que se ha ido en este proceso, que se ha desvanecido. Sé que será sustituido a su tiempo por algo más, que todo esto deberá de hacer catarsis, que haré catarsis. Pero aún no encuentro el hierro candente con el que deba de cauterizar la herida por la que ahora respiro, por la que ahora boqueo cual pez fuera del agua. Mucho oxigeno seguramente. Mucho nada que hacer y a la vez tanto. Comienzo a caer en paradojas y encrucijadas. Y de repente me siento como aquel explorador que se encuentra enmedio de un camino que se bifurca y él debe de seguir el camino de la tribu de la verdad, pero no sabe que pregunta hacerle a los dos nativos que están parados en la bifurcación, amen de saber que uno de ellos pertenece a la tribu que siempre miente y otro a la tribu que siempre dice la verdad -la tribu que él debe de seguir-.
Debo de dejar de despertarme a las nueve. El día de repente se me va tan pronto y me descubro sin haber hecho todo lo que había planeado. Cuando abro los ojos descubro al timex viendome desde el escritorio que hay frente a la cama y lo intento, pero luego desisto. Vuelvo a meter los brazos en las cobijas, respiro hondo y caigo en el sueño. Busco algo que soñar hasta que lo encuentro y de repente despierto dos horas después sólo con más ganas de seguir soñando.
Debo de encontrar buena música. De aquella que últimamente ya no encuentro. Soda ya no me es suficiente y de momento no puedo correr los mil metros en lo que dura La Iguana de Fobia. Ya traté con Chopin, es bueno para comenzar pero ¿luego? Mozart es intenso después del kilómetro dos, pero aún hay algo que falta. Debo de intentar con Wagner, Holst y los que vengan.
Hay algo que busco y que no encuentro y, que muy seguramente, cuando lo encuentre, descubriré que estaba en el primer lugar que busqué.

Mi teoría es que no puedo escribir sin buena música. Habré de comprobarla.

Katie Melua hoy destapó un poro y pude venir aquí. LiLo tuvo la culpa por postear primero esta rola.

miércoles, julio 01, 2009

Homenaje

Homenaje a "No puedo escribir"

¿por qué será?

Maldito php, ni siquiera es un lenguaje de alto nivel y por hoy ya me quitó la inspiración.

Mi estimado señor Cacomixtle (que por cierto, es el apodo que mi abuelo ostenta desde hace ya más de 70 años) tome esto como un breve homenaje porque hoy: No pude, no puedo escribir.


P.d.
ni tampoco puedo luchar virtualmente... aún.

Pero quien quiera la reta, éntrele: http://chuchoques.elbruto.es

jueves, junio 18, 2009

Cuchoques, el bruto

Nunca he sido bueno para eso de los juegos de peleas las consolas. Fui un fracaso con el Street Fighter y ni que decir de los que vinieron luego. Pero creo que eso puede cambiar. Conocí a "El bruto". ¿Quién dijo yo?

Éntrenle y peleen.


Gol de campeonato

Soy PUMA. Como dice el slogan: Orgullosamente UNAM.
Aquel domingo, el domingo del partido por el campeonato fue un domingo memorable.
El jueves, de último momento conseguí un boleto para el partido de ida, se lo cedí a mi hermano, el goza los partidos en vivo al límite. Se sabe todos los canticos y no para de brincar. Por eso se lo cedí. No es que yo no lo goce, pero soy un poco más "recatado". Ganamos. Eso fue lo chido.

El domingo el partido fue cardiaco. Sabía que ibamos a ganar, lo presentía, pero no dejaba de ser cardiaco. Además tengo la mala suerte de que siempre que me quedo pegado al televisor viendo el partido le anotan gol a mi equipo. Por eso he optado por hacer otras cosas mientras espero que mi padre o mi hermano griten gol y aplaudan. Y esta vez no fue la excepción. Me quedé viendo el partido y vinieron los goles de un lado y de otro y el gol del gane para los pumas no llegaba. De repente, un llamado divino me hizo pararme del sillón y hacerle una visita al Dios retrete. El gol llegó. Y me agarró en una posición incómoda. No podía correr inmediatamente a ver la repetición, así que sólo me quedó terminar con lo mio y luego ir a ver la conclusión del partido. El gol, lo tuve que ver más tarde en el canal -1 hora. Agradecí tener tv de paga.

lunes, junio 15, 2009

Un domingo por la tarde

Tomo el auto y conduzco. Es rico conducir sin tener que presionar el freno, dejar que el auto se vaya con la inercia. Curva, no freno, recta acelero. Desde San Antonio hasta Calzada de Tlalpan sin pisar el freno, sólo dejo al auto que se vaya. Si debo de bajar la velocidad freno un poco con motor, de quinta a cuarta y de cuarta a tercera, pero sólo un poco. Las otras veces bajo de quinta a cuarta para recuperar potencia. Soy tranquilo, nada de aventar el auto al de enfrente. Si puedo rebaso, si hay alguno que venga más rápido detrás de mi lo dejo pasar. Mi motor 1.3 litros sin turbo no me da para mucho, pero me lleva y me trae. Lo chido del trayecto es la música. No se puede conducir sin buena música, claro, a menos que vayas a más conduciendo un auto la Nascar o de F1, ¿pondrán música mientras conducen? Yo si pongo y, lo confieso, muchas veces me pongo a aullar y berrear la rola que venga sonando.

Ayer me toco una rola que hace buen rato no escuchaba, una de aquellas que en cuanto la escuchas de nuevo te acuerdas de lo que dice sílaba a sílaba. Llegué a casa y me puse a youtubear. La rola: Praise you, Fatboy Slim.



Y de paso me encontré con este