martes, diciembre 23, 2008

Libros nuevos

Uno

Hoy paré en la librería. Me entretuve buscando algunos libros. Iba sin títulos concretos en la mente, sólo quería ver qué me encontraba y ver si alguno acomodaba a mis intereses del momento (política, marketing, medios de comunicación, elecciones, transición política, televisión, ..., etc.), al final terminé con una pila de unos diez libros y como todos me interesaban no podía decidirme por cuáles, así que consulté la cartera, sume y la selección se redujo a la mitad. Así pasa cuando no sabes lo que vas a encontrar, cuando no esperas detenerte a comprar algo. Hoy no estaba en mi plan la librería, pero igual llegué ahí. Al final me salí con sólo tres libros en la mano, aún tenía que comer algo y a esa hora era ya algo indispensable.
Me gustan los libros nuevos, no más que los viejos que ya poseen su historia y que quizá estén anotados (si se tiene suerte, uno puede encontrar libros anotados muy interesantes en los cuales puede urgar un poco en la vida o personalidad del lector anterior), me gustan por que es emocionante destaparlos, quitarles el celofán o el plástico fino que los cubre y protege hasta que llegan a nuestras manos. Es como redescubrir la emoción de destapar un juguete nuevo en reyes. Uno lo destapa y entonces un leve aroma a papel y tinta brota hacia la nariz. Es un libro nuevo. Recien desempacado. Con la forma exacta, sin las hojas más abultadas de un lado o la cubierta agrietada cerca del lomo por el abrir y cerrar. La cubierta brillosa sin marcas de grasa dactilar, sin huellas. Hay quienes a falta de separadores doblan la esquina de la página para no perderse. A mi me duele hacerles eso. Creo que los libros sienten. Tampoco me gusta usar marcador en ellos. Pero creo que un poco de grafito bien puesto les da personalidad... o quizá un poco de tinta certera. Pero doblarlos no se me hace ley. Me gusta abrir libros nuevos. Es rico poder ver lo que contienen antes de comprarlos, echarles una ojeada, especialemente cuando tratan de algún tema más académico. Con las novelas y los libros de cuento me basta con darle una revisada a la contraportada y dejar la sorpresa de si es bueno o malo -según mi juicio personal, que no es necesariamente el colectivo- para el final de la lectura. Pero luego, cuando después de revisar el libro descubro que si es el que deseo, me gusta tomar uno cerrado. Me gusta poder llegar a casa y ser yo el primero en sacarlo del encierro plástico al que fue destinado después de la prensa. Me gusta el leve aroma que emana cuando quitas la envoltura. Luego un buen café, una buena cerveza, un buen vino, un buen vodka, ..., o sólo el momento preciso y justo de iniciar una buena lectura de un libro recién desempacado.

Dos

Una navidad más, Navidad 2008. A todos los que lleguen hasta ésta linea -y a los que no también- mis mejores deseos. Para la Nochebuena, para la Navidad, para el año que viene. Un abrazo fuerte y sincero a todos aquellos que han pasado y dejado su huella por aquí y yambién a aquellos que han pasado anonimamente. A todos, mis mejores deseos hoy y siempre.

Tres

Seguro ya muchos postearon este video, pero igual me da lo mismo. Lo pondré.

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